Opinión

Carlos Aquino


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2017/03/20China y el fútbol



Hace casi dos meses, China hizo noticia en el fútbol cuando el jugador brasileño Oscar, de 25 años, se trasladó al club chino Shanghai SIPG que pagó por su pase 60 millones de libras esterlinas, unos US$ 74.6 millones. Semanas después se le unió el argentino Carlos Tévez, de 32 años, para enrolarse al Shanghai Shenhua, el rival histórico del primero, y ambos animadores de la superliga de esta nación asiática. Sin lugar a dudas, el fútbol es el tema del día en todo el país.

 

Los medios informan que Carlitos Tévez ganará la friolera de US$ 760 mil a la semana por un contrato de dos años. Se dice también que su equipo original, el Boca Juniors, recibió 17.4 millones de libras esterlinas por el pase, nada menos.

 

El objetivo es ganar

 

Los chinos están invirtiendo a lo grande: traen jugadores y entrenadores extranjeros; este año establecerán un semillero de futbolistas con técnicos de la Academia de Fútbol del Club Barcelona, que se sumará a la del Real Madrid que ya opera en Hainan.

 

Súmele que la academia del Real Madrid funciona en Guangdong con más de dos mil estudiantes y es la más grande del mundo. Para el año 2025, China planea tener unas cinco mil academias y escuelas de fútbol con el fin de elevar su nivel competitivo. Actualmente, está en el puesto 86 del ranking de fútbol en el mundo3, a pesar de que es un país que tiene la quinta parte de la población mundial.

 

Se dice que desde comienzos del 2015 China ha gastado US$ 4 mil millones mediante la compra de equipos de fútbol o invirtiendo en activos relacionados al fútbol en Europa, como en el Inter de Italia o el AC Milan o en el Manchester City de Inglaterra.

 

Lo que hace China con el fútbol es parte, como muchas cosas en ese país, de un plan que tiene para posicionarse como una potencia futbolística. Esto ha recibido un espaldarazo debido a la gran afición por el fútbol que tiene el actual presidente chino Xi Jinping.

 

Nueva afición

 

China no tiene una tradición de jugar fútbol; en cambio, el basquetbol es muy popular en esa nación. Pero la nueva afición de los chinos por el balompié tiene que ver con el hecho de que es un gran negocio, sino basta mirar las millonarias sumas que manejan los clubes españoles Real Madrid y Barcelona, muy admirados en China. Por eso tratan de atraer jugadores de las grandes ligas del mundo.

 

Se dice, incluso, que el mismo Lionel Messi estuvo tentado por el club chino Hebei China Fortune que le ofreció un contrato a cinco años y que le pagaría 100 millones de libras esterlinas al año libres de impuestos (unos US$ 615 millones en total en los cinco años), algo que Messi no aceptó, pero a los chinos le queda la esperanza de que acepte cuando termine su contrato con el Barcelona el 20184.

 

En todo caso, los dos jugadores mejor pagados del mundo están ahora en China, Oscar y Carlos Tévez. El brasileño gana 400 mil libras esterlinas por semana y el argentino unos 615 mil libras por semana (el tercero mejor pagado es Cristiano Ronaldo, que gana unos 315 mil libras esterlinas por semana en el Real Madrid).

 

Los negocios, como los españoles lo saben bien, no está solo en las entradas al estadio, sino, principalmente, en los enormes derechos que reciben por trasmisión por televisión.

 

Imaginemos esto en un mercado como China, que por sí solo tiene casi 1.4 mil millones de habitantes.

 

La historia cuenta que los primeros esbozos de lo que es el fútbol en la actualidad se vieron en la antigua China allá por los siglos II y III de nuestra era6, cuando la primera pelota fue de cuero, llena de plumas y pelos. Marco Polo incluso mencionó este juego en sus crónicas de su viaje a China, algo que los asiáticos tratan de revalorar, aunque fueron los ingleses los que organizaron el deporte en su forma contemporánea en 1863.

 

China solo participó en un mundial de fútbol, en el 2002, donde perdió los tres partidos, no metió ningún gol y recibió nueve goles, quedando en el penúltimo lugar. Tampoco ha ganado la Copa Asiática, en la que dos veces fue subcampeón, en 1984 y el 2004, en una región donde Corea y Japón son potencias futbolísticas.

 

China seguirá invirtiendo en el fútbol y traerá jugadores y entrenadores extranjeros. Pero en los últimos meses, el gobierno chino ha dado la voz de alerta al advertir a los clubes que no gasten dinero en forma irracional. Esto tiene que ver con el hecho de que en el último año se ha acelerado la salida de capitales de China, lo que ha ocasionado la pérdida de bastantes reservas internacionales y la depreciación de su moneda. Un férreo control de capitales desacelerará la vorágine compradora china en el extranjero de activos futbolísticos.

 

Carlos Aquino es profesor de la Facultad de Economía de la UNMSM. Director del Instituto de Investigaciones Económicas.

 

Asia Pacífico por Carlos Aquino, marzo 2017