Opinión

Victoria Chonn & Nicolás Albertoni


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2017/10/28Lo que significa la “nueva era” de China para Latinoamérica



Llegó el momento. El 18 de octubre más de 2000 delegados se reunieron en Beijing para el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh), una reunión que ocurre dos veces cada diez años, donde se pronuncian importantes declaraciones sobre el liderazgo y la dirección política y económica del país para los próximos cinco años. La semana pasada los ojos del mundo estuvieron puestos en China. América Latina, que está cada vez más ligada a China en términos políticos y económicos, ha tomado nota.

 

La ceremonia de inauguración en el Gran Salón del Pueblo comenzó con un largo informe de Xi Jinping - actual Secretario General del PCCh y Presidente de China – en el que resaltó los logros de su primer mandato como líder. Y aunque no era de extrañar que Xi escogiera enfatizar el papel clave del PCCh – también conocido como la “columna vertebral” de la nación – en el curso de la modernización y desarrollo de China, fue muy claro en señalar que el país está entrando en una “nueva era” (xin shidai) bajo su liderazgo.

 

Mientras que este congreso representa la solidificación del poder de Xi, quien el año pasado fue descrito como “núcleo del partido” (lingxiu)— un título que solamente Mao Zedong ha recibido previamente – era más que una simple confirmación de su segundo mandato. El informe de Xi también proporcionó vislumbres de la aceptación y el reconocimiento de la creciente influencia global de China. A diferencia de congresos anteriores, en los cuales líderes evitaban describir  a China como una potencia internacional, Xi no retuvo nada mientras señalaba los esfuerzos de China por acercarse al centro del escenario global.

 

Entonces, ¿qué significa la consolidación de poder e influencia de Xi para América Latina? En su discurso, Xi subrayó la importancia de que China continúe abriéndose y profundizando la cooperación internacional a través de alianzas e intercambios globales. En otras palabras, el discurso de Xi no señala ningún cambio de curso significativo en términos de la presencia china (ya significativa) en la región. Pero esto no quiere decir que Latinoamérica no deba aumentar sus esfuerzos para establecer alianzas más balanceadas.

 

Durante la última década, los lazos chinos con países latinoamericanos se han concentrado en un número reducido de participantes: Brasil, Argentina, Chile, México y Perú. Pero con la desaceleración de la economía China en el 2012 y la caída de los precios de los comodities, los intercambios comerciales sino-latinoamericanos comenzaron a estancarse. A pesar de ello, China ha mantenido su influencia en la región. Continúa siendo uno de los principales socios comerciales de las economías latinoamericanas antes mencionadas y sigue estableciendo más inversiones y acuerdos financieros. Además, a medida que China continue prestando más atención a la innovación, tecnología verde e infraestructura como parte de su estrategia de desarrollo, Latinoamérica tiene la oportunidad de explorar nuevos sectores en los cuales puede establecer (o profundizar) alianzas existentes. El comercio continuará siendo la base de las relaciones sino–latinoamericanas, pero aún hay espacio para crecimiento en los sectores de servicios e infraestructuras.

 

Asimismo, la “nueva era” de China significa que el país se ha vuelto más cómodo con su posición de líder global, y, como tal, seguirá persiguiendo oportunidades que solidifiquen este papel. De hecho, el fortalecimiento de los lazos económicos ha sido el principal mecanismo de poder blando de China en la región. Aunque no se anticipan cambios drásticos hacia Latinoamérica, el incremento de confianza de China plantea el cuestionamiento de la medida en que el poder blando de China en la región permanecerá en gran parte limitado al comercio, y de ser expandido, como los líderes en Beijing aprovecharán su acceso e importancia económica para cumplir con objetivos diplomáticos.

 

Desde la fundación de la República Popular China, el alcance del país hacia Latinoamérica se ha visto impulsado por su necesidad de seguridad en recursos y la política de “una sola China”, algo que Xi ha defendido firmemente durante su mandato como presidente. Si bien, el uso por parte de China de intercambios económicos como una forma de poder blando ha ayudado al país a afirmar su emergente proeza económica y asegurar una afluencia necesaria de recursos naturales, la persecución de la política de una sola China en la región ha quedado por debajo de los objetivos de Beijing: todavía quedan 11 países latinoamericanos que no han reconocido a China diplomáticamente. Sin embargo, aun cuando la influencia internacional de China sigue extendiéndose, Beijing permanece firme en no buscar la hegemonía o en formar el destino de los países con los cuales interactúa.

 

A partir del cambio de siglo, las relaciones económicas y diplomáticas entre China y Latinoamérica han progresado más que en las cuatro décadas anteriores juntas. La mayoría de la región ha establecido relaciones diplomáticas con China (siendo la más reciente este año con Panamá). El establecimiento del Foro China- CELAC en el 2015 y los compromisos subsiguientes de duplicar el intercambio comercial bilateral y la inversión durante los próximos diez años también indican que Beijing está prestando más atención a la región.

 

Mientras que los líderes chinos fijan el curso para el “rejuvenecimiento nacional” durante el Congreso Nacional del PCCh del 2017, los países de las américas deben hacer un esfuerzo consiente para entender las implicancias a largo plazo para sus relaciones con China. A medida que China continúa expandiendo su influencia bajo Xi Jinping, los países latinoamericanos deben trabajar en mejorar las mutuamente beneficiosas relaciones bilaterales (y multilaterales). 


Victoria Chonn Ching es candidata al doctorado en el Programa de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad del Sur de California. 

 

Nicolás Albertoni (@N_Albertoni) es estudiante de doctorado del Programa de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad del Sur de California. 


Publicado en Global Americans, 24 de octubre 2017.