Opinión

Sofía Ballón Hamann

Colaboradora de SinoLATAM


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2018/02/26El Yuan fen de China y el Perú



Hace unas semanas la República Popular China, otros países Asiáticos y sus diásporas en el extranjero celebraron el inicio del año nuevo lunar, vinculado al perro. Este festival que señala el inicio de la primavera y se caracteriza por reuniones familiares, el consumo de particulares comidas y la explosión de fuegos artificiales, se observa durante al menos diez días.
 

En el Perú no nos quedamos atrás. Cada vez son más los locales y marcas que organizan eventos y activaciones en torno a la importante fecha, fuera de lo que ya propone una comunidad de origen chino en el extranjero. También ha incrementado el número de personas que no tienen necesariamente ascendencia china pero sí afinidad por celebrar el cambio de año, los rituales y la providencia. 

 

La providencia en cuanto a relaciones, o Yuan fen 缘分 en chino, describe literalmente la coincidencia que ha llevado a dos personas a encontrarse y tener una conexión importante. Es un destino no basado en un ser superior o energía sobrenatural, sino en la historia y las reencarnaciones. Es decir, el esfuerzo y otras coincidencias a través del tiempo que han logrado el actual encuentro y sinergia. Algo que podemos notar con facilidad en la amistad peruano-china, de trayectoria histórica y con un futuro prometedor. 

 
A puertas de 2021 destacan coincidencias en las relaciones binacionales. El Perú celebrará su bicentenario como república, a la vez que China los cien años de la fundación del Partido Comunista. También se conmemorarán los cincuenta años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países y más de 170 años de la primera inmigración china a nuestro país. Estos números y coincidencias deben tomarse con la merecida importancia y conmemorarse esforzadamente, compartiendo con incluso más peruanos de los que ya atrae el año nuevo lunar.

 

Además de momentos históricos, hay una notable comodidad entre las dos comunidades. En el Perú se encuentran comidas similares a las de China; el español en su forma vernacular adopta términos del mandarín y cantonés; chinos y peruanos comparten costumbres e idiosincracia. Ambas culturas tienen un legado milenario y civilizaciones precolombinas de las que podemos sospechar que también intercambiaron.


Por el lado económico y geopolítico, largos años de esta conexión histórica se ven reflejados en los acuerdos y convenios entre ambos países. Ambos pertenecen a APEC, existe un TLC y China considera al Perú un socio estratégico en la región. Tener un puerto al Pacífico y rutas viales a otros países en Latinoamérica, pone al Perú en una situación preferencial para incrementar el comercio y transferencia de infraestructura, tecnología y productos entre ambos países. Para ello, no debe perderse el constante contacto entre funcionarios públicos de alto nivel, ni venirse abajo la imagen del gobierno peruano. Es sabido que en China lo comercial es fuertemente vinculado a lo estatal.

 

Volviendo al Yuan Fen, a pesar del previsible éxito, no se trata de dejar esta relación bilateral a suerte. Debemos pensar en el futuro de las relaciones con China sin desaprovechar esta providencia o raison d’etre para potenciar y fortalecerlas. Tan importante como los guiños políticos y comunicación entre gobiernos para el avance del mercado, es el intercambio entre entidades académicas, de idioma, cultura e investigación. Actividades en estas áreas generan habilidades sociales, inteligencia emocional y creatividad. Al entendernos mejor se facilitará el diálogo comercial, se unirán más a las personas y se descubrirán incluso más coincidencias para continuar y consolidar nuestros reencuentros.

Sofia Ballon es Directora de Shifei.in y Consultora en Cultura y Gestión del conocimiento.