Opinión

Marco Carrasco Villanueva


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2018/12/17China: ¿Big data, crédito social y nudges?



En los últimos meses se ha hecho más conocida en occidente la noción del sistema de crédito social, que se ha implementado gradualmente en algunas regiones de China a través de sistemas propios de compañías como Alibaba o Tencent. En el caso de la primera, esta cuenta con el Crédito Sesame, el cual consiste en un score social basado en factores derivados de las interacciones sociales y compras realizadas en los distintos sitios web de Alibaba. Las categorías que analiza este score son: (1) Historial de crédito, pago y nivel de deuda, (2) capacidad de cumplimiento de obligaciones contractuales, (3) características e información personal, (4) comportamiento y preferencias mostradas online, y (5) características de las relaciones interpersonales de cada usuario.


Los países de occidente han mostrado cierta preocupación por el desarrollo de este tipo de sistemas, debido a su potencial para influenciar el comportamiento de las personas a través de un tipo de ingeniería social basada el uso de grandes cantidades de datos colectivos y en los clásicos incentivos de castigos y recompensas, lo cual se teme podría alinearse innecesariamente a ciertos fines políticos cuestionables. Las constantes comparaciones del sistema de crédito social chino con distopias plasmadas en, por ejemplo, el episodio “Nosedive” de la serie Black Mirror, no han hecho sino crear aún más conjeturas e inquietudes en occidente.

Desde antes de los avances en la revolución digital de la última década, el gobierno chino ha mantenido ciertas formas de clasificación y seguimiento de individuos y viviendas a través de los conocidos sistemas del dangan y hukou. En ese sentido, el desarrollo de una extensión de estos sistemas en la presente era, a través de un sistema de crédito social, no representa en primera instancia una preocupación para el público chino al nivel que se suele pensar en los países occidentales. No obstante, los sistemas digitales actuales brindan una rapidez y dinamismo nunca antes vistos, que puede tener grandes implicancias en cuanto al alcance de estos medios. En ese contexto, si bien se ha escrito mucho sobre los riesgos de un sistema como este, sumada a las cuestionables penalidades y/o recompensas que pudiera dar, no se han tomado en cuenta los aspectos positivos que un sistema así podría conllevar, justamente enmarcado en los recientes desarrollos de la economía del comportamiento y el uso de nudges para incentivar cambios de comportamiento positivos.

Un sistema de crédito social contaría con información detallada del comportamiento y preferencias de los individuos, a partir de donde se podría inferir, con una exactitud nunca antes vista, categorías y tendencias en los distintos tipos de usuarios. La sistematización de este tipo de datos no es negativa en sí misma, siempre y cuando sea usada respetando la privacidad de cada usuario. Así también, el reciente desarrollo de la economía del comportamiento a través del diseño de nudges, indican que es posible “empujar” ciertos tipos de acciones sin tener que recurrir directamente a meras recompensas o penalidades, sino en su lugar, recurrir a modificaciones en la arquitectura de un contexto de toma de decisión, ya que esto respeta en todo momento la libre elección de cada persona (en ningún momento se fuerza o coacciona una respuesta). Este tipo de estrategias se han venido usando en diversas instituciones con el propósito de promover cambios de comportamiento positivos relacionados a la mejora en educación, salud pública, inclusión financiera, etcétera. Para esto se han venido usando diversas estrategias tales como: el uso de comparativos, el uso de normas sociales, el cambio de opciones default, el cambio de la enmarcación de las opciones (como pérdidas o ganancias), entre otras formas.


No obstante, una limitación que suele tener en este tipo de intervenciones es el nivel de focalización que se le pueden dar a estos nudges. Tomando en cuenta los actuales avances del sistema de crédito social chino, el gigante asiático podría hacer uso de estas herramientas con una especificidad nunca antes vista, con miras a generar importantes cambios de comportamiento en sus ciudadanos. Utilizando los diseños adecuados, podrían impulsar cambios de conducta a favor del consumo saludable y sustentable, una mejor educación vial, entre otras acciones, teniendo la posibilidad de preservar en todo momento la libertad de decisión de sus ciudadanos. Estas estrategias podrían contribuir para alcanzar cambios de comportamiento a corto plazo que luego logren ser complementados con intervenciones educativas para hacerlos sostenibles en el largo plazo.

No es la primera vez que se empieza a vislumbrar un puente entre dos tipos de visiones en un contexto social. Previamente, las ideas del paternalismo libertario (derivadas justamente de la economía del comportamiento) han sido referidas como un puente entre la filosofía y su pensamiento libertario de occidente, con las correspondientes ideas confucianas y paternalistas de oriente (China). Hoy en día, China ha dado una gran prioridad a sus avances tecnológicos, incluyendo aquellos relacionados a sus softwares de inteligencia artificial para el mejor entendimiento e interpretación de sus grandes cantidades de datos, de los que un gran porcentaje involucra datos sociales y del comportamiento ciudadano. En este sentido, China emerge también como un ambiente único, en el cual la mayor generación de datos y el mejor entendimiento de la toma de decisión de los ciudadanos permitiría una serie de acciones específicas, que de ser usadas correctamente y de forma ética, pueden dar resultados muy interesantes en un futuro próximo. El tiempo lo dirá.

*Marco Carrasco es Master en Economía y Gestión por la Universidad de Paris 1: Panteón - Sorbona, especializado en economía conductual, desarrollo internacional y Asia-Pacífico. Se ha desempeñado como Consultor y Analista de diversas instituciones, entre ellas la Organización de Estados Americano en Washington, DC. Miembro del Grupo ASIA de la Universidad de San Marcos. Ha sido Investigador Visitante de la Academia de Shanghai de Ciencias Sociales y Delegado internacional seleccionado del Simposio Global de la Academia Yenching sobre Innovación China, realizado en la Universidad de Pekín. Recientemente ha sido expositor invitado del Simposio Latinoamericano del Foro Mundial de Estudios Chinos realizado en diciembre de 2018.
 
Referencias: