Opinión

Julio Panduro Chamorro


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2018/08/06La próxima conquista de China



Esa carrera se inició en el 2007, cuando destruyó el antiguo satélite meteorológico Fengyu con un misil balístico y prosiguió, ese mismo año, con un conjunto de pruebas de misiles antisatélites defensivos llamados ASAT. Este hecho no pasó desapercibido en la comunidad internacional y generó la protesta de la nación norteamericana debido a que los ensayos no fueron anunciados con anticipación.

No es un secreto que Estados Unidos posee la superioridad tecnológica, estratégica y militar en este campo. Por varias décadas, Rusia fue su principal rival fuera de la órbita terrestre, pero con la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas el poderío ruso decayó por la crisis propia del cambio político interno. Ante ese vacío, China apuesta por ocupar su lugar con un intenso programa.

Y así ha quedado demostrado en el Libro Blanco de Defensa publicado por el Ejército de Liberación Popular chino en el 2015, en el que se considera al espacio ultraterrestre la “cúspide de la competición estratégica internacional”.

Para lograr ese pináculo, China ha creado su propio sistema de posicionamiento global, el BeiDou, además de desarrollar nuevos ASAT, diseñar armas de energía dirigida y modernizar procedimientos de comando, control, comunicación, computadoras, inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

Además, Beijing pretende llevar adelante un programa especial de energía solar, a fin de responder a la demanda interna de energías limpias, aprovechando para ello los recursos solares desde el espacio, impulsar programas de minería en la cara oculta del satélite lunar y construir su propia estación espacial Tiangong para el 2020.

La carrera de la militarización del espacio ya dejó de ser ciencia ficción hace mucho, y los nuevos protagonismos en el mundo definirán el escenario futuro. En el caso de China, es innegable que sus metas son ambiciosas, pero con la planificación y la continuidad de políticas que caracterizan a su sistema de gobierno, es seguro que alcanzará capacidades tanto ofensivas como defensivas en esta área.

Y no solo se trata de competir con Estados Unidos, sino también de establecer infraestructura espacial para efectuar operaciones militares, localización, identificación y destrucción de objetivos, navegación y comunicaciones, pilotaje de drones o lanzamiento de misiles. Es un objetivo que será complicado de alcanzar, pero China ya ha demostrado que es un país de retos, y de los grandes.

Julio Panduro es periodista y politólogo. 

Publicado en El Peruano.