Opinión

Maria Isabel Osterloh


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2018/09/25¿Por qué la Iniciativa de la Franja y la Ruta es importante para el Perú?



Uno de los mayores problemas de muchos países de América Latina, como es el caso del Perú, es la falta de una infraestructura adecuada, especialmente de carreteras y ferrocarriles. Según el Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial 2017-2018, el Perú ocupa el lugar 108 en calidad de carreteras y ocupa el lugar 87 en calidad de infraestructura ferroviaria (de un total de 137 economías analizadas). Esto ocasiona muchos problemas, entre ellos, que el costo de logística para hacer negocios en el Perú por no tener medios de transporte adecuados sea muy elevado.

 

Además, la geografía complicada del Perú, con la cordillera de los Andes dividiendo al país entre la línea costera frente al océano pacífico y la región del Amazonas, hace que la nación no esté bien conectada, y evita que muchos productos de la sierra o de la selva lleguen a la costa y a su vez sean exportados. Debido a esto, en comparación con las ciudades costeras que tienen un estatus de ingresos medios, las regiones de la sierra y selva en el Perú aún son pobres. 
 

En este sentido, China, que se ha desarrollado de manera muy rápida en los últimos 40 años, gracias, entre otras cosas, a una red de carreteras y ferrocarriles bien desarrolladas, puede ofrecer una lección muy interesante al Perú y podría cooperar para resolver el problema de carreteras y ferrocarriles inadecuados. Este esquema podría ser parte de la Iniciativa de La Franja y la Ruta de la Seda que el gobierno chino también propone a los países de América Latina.

 

Este proyecto presenta varias oportunidades y desafíos. Por ejemplo, si el Perú, con la ayuda de China, comienza a construir una red ferroviaria, las oportunidades vendrán no solo con los beneficios de lograr un sistema de comunicaciones y transporte rápido, más barato y eficiente, sino que la propia construcción del ferrocarril podría alentar al desarrollo de la industria siderúrgica en el  Perú. Nuestro país podría suministrar los raíles ferroviarios e incluso el desarrollo de algunos vagones de tren, bajo la guía de empresas chinas, o de las mismas compañías del gigante asiático que establezcan operaciones en el país. Las empresas chinas tienen la tecnología, los recursos y la experiencia para hacerlo.
 

Entre los desafíos está cómo obtener la financiación adecuada para eso. En este sentido, por ejemplo, está la experiencia del ferrocarril bioceánico propuesto por China para unir el Oceano Pacífico y el Atlántico pasando a través de Perú y Brasil. Esta propuesta aún no ha obtenido una respuesta favorable por parte de ninguno de los dos gobiernos. En el caso del Perú, uno de los desafíos es cómo financiar el gran costo que el proyecto implica, que se estima sea de entre 30.000 y 35.000 millones de dólares. Otro desafío es cómo involucrar no solo al gobierno, sino también al sector privado para financiar el proyecto.
 

Lo importante es que el Perú debe formular políticas para poder aprovechar la iniciativa de la Franja y Ruta de la Seda. Esto involucraría la participación de varios sectores del gobierno. Una forma es aprovechar la Asociación Estratégica Integral con China, que incluye un Tratado de Libre Comercio (TLC) y el Diálogo Estratégico sobre Cooperación Económica entre ambos países.
 

Además, hace poco, el ministro de Relaciones Exteriores de Perú estuvo en China, donde se reunió con su homólogo para ver aspectos relacionados a la Asociación Estratégica Integral y cómo dinamizarla. En este sentido, la participación del Perú en la iniciativa podría ayudar a cumplir los planes y estrategias que busca esta Asociación integral. Durante la visita a China, el Ministerio de Relaciones Exteriores presentó propuestas para inversiones en el sector manufacturero, energía, la modernización y la construcción de nuevos puertos y la mejora del TLC existente entre ambos países.
 

Como es de conocimiento, la iniciativa de la Franja y Ruta de la Seda no solo trata de construir o mejorar infraestructura física, sino también de tener un mayor comercio, inversión, intercambio de personas y financiamiento entre los países. En este sentido, hay otros sectores en los que el Perú podría participar dentro de la iniciativa, tal como los intercambios culturales y académicos para el conocimiento y el entendimiento mutuo, capacitando a expertos comerciales en China, para que conozcan su idioma, cultura e idiosincrasia.
 

Asimismo, la iniciativa ofrece una oportunidad para que los científicos peruanos tengan acceso al conocimiento tecnológico de China, el cual pasó de ser un país predominantemente agrario a ser un gigante industrial en los casi 40 años de reformas económicas y que ahora está orientado a la producción de tecnología y bienes con alto valor agregado.
 

Hoy en día hay ocho países latinoamericanos que han firmado un Memorando de Entendimiento bajo el marco de la Iniciativa de la Franja y Ruta de la Seda. El Perú no es uno de ellos, siendo algo que debería considerar.

María Osterloh es Master en Business Administration (MBA) de la Beijing Normal University 北京师范大学 e Investigadora del Instituto de Estudios Políticos Andinos (IEPA) - http://www.iepa.org.pe/