Opinión

David Gosset


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2018/09/25Variaciones del yin y el yang



Para la China, ser un mercado gigantesco de 1.4 mil millones de personas, un potente actor geopolítico con influencia a nivel global y una civilización antigua, constituye una fortaleza y una singularidad. Ninguno de los otros jugadores de la comunidad internacional combina estas tres dimensiones de poder.

Los temas económicos y socio-políticos de China son ampliamente cubiertos por los medios de comunicación, pero el riguroso estudio de la “civilización China” como objeto de sinología e historia cultural es mucho menos común, aún así explique mejor el comportamiento del “país del medio”.

El sistema de escritura china, que tomó forma sobre huesos oraculares hace más de tres milenios y sigue vigente hoy en día, es una búsqueda de la unidad política mas reminiscente a los antiguos romanos que a la Grecia clásica. Pero también es un conjunto de principios más abstractos que podrían considerarse como características constantes de la civilización china.

 

Con el paso del tiempo estos elementos constituyentes han evolucionado pero también han resistido las revoluciones internas y los shocks externos de la incomparable larga historia china.

 

Entre los consejos filosóficos de China, el yin y el yang siempre han tenido un estatus y un significado especial. Son clave para descifrar el clásico “Libro de Cambios” y sus combinaciones de líneas sólidas y no sólidas formando 64 hexagramas. Son los cimientos de la rica y vibrante medicina tradicional china y del pensamiento contemporáneo chino. Arte, moda, cocina o estética no pueden entenderse sin una referencia a estos principios inherentes a la mente china.

 

Al igual que la noción del “DAO” (el camino), o “Da Tong” (la “gran unión”), una mera transliteración del yin y el yang en otros contextos lingüísticos es preferible a lo que solo pueden ser traducciones defectuosas.

 

Tradicionalmente, uno interpreta el yin como femenino, negativo o el lado oscuro, mientras que el yang es representado como el masculino, positivo o verso luminoso, pero el yin y el yang deben considerarse como tal, dos fuerzas opuestas pero interconectadas, en el origen de todo, siendo ambas distintas e inseparables, una tensión productiva e infinita.

 

Representado por el diagrama yin-yang circular, también conocido como el taijitu, el supremo último” que Zhou Dunyi (1017-1073) introdujo en su Taiji Tushuo, es hoy en día universalmente reconocido.

 

Inspirador y explicativo, el diagrama es un símbolo rico y profundo que da acceso a la mente china, sus operaciones cognitivas y su percepción del mundo.

 

La visualización del diagrama yin-yang revela un enfoque positivo de contradicción. El yin no es exclusivamente opuesto al yang, ellos se alimentan, están separados y unidos a la vez, el yin está en el yang, así como el yang está en el yin. Están simultáneamente dentro y fuera uno del otro.

 

Los opuestos no exclusivos son naturales y familiares para la mente china, mientras que la mente occidental preguntaría, “Ser o no ser” (Hamlet), China respondería “Ser y no ser”.

 

En el uso más común de la lengua china, los compuestos opuestos lingüísticos son numerosos. Los contrario no aniquilan unos a otros, sus yuxtaposición son una transformación hacia una tercera idea concreta.  

 

Un principiante en el aprendizaje del mandarín encuentra rápidamente ejemplos de esta característica léxica: duo-shao (muchos/pocos, cuánto), hu-xi (exhala, inhala- respira) o chang-duan (largo/corto- ancho).

 

Esta contradicción generativa también es la fuente de creación literaria más sofisticada. En la obra maestra del sigo XVIII de Cao Xueqin, El sueño de la cámara roja, el muy comentado “cuando uno toma la ficción como realidad, la realidad es ficción, cuando uno no toma nada por ser, ser se transforma en nada” es una reflexión sobre la naturaleza de una novela que bellamente juega con las interacciones entre los opuestos.

 

En el campo de la filosofía, tanto Sun Zi (544 ac- 496 ac) como Zhuangzi (369 ac- 286 ac), hacen uso de paradojas y contradicciones que no sorprenden a quienes están familiarizados con la tradición taoísta.  

 

Así como la filosofía del yin y el yang reconoce plenamente las realidades contradictorias, también representa un enfoque cíclico del tiempo. Hay que darse cuenta que el diagrama del yin-yang está compuesto por círculos y que no hay ni una línea recta en su composición.

 

Cuando el continente europeo de la “ilustración” en el sigo XVIII comenzó a creer en la noción del progreso, también adoptó gradualmente una comprensión lineal del tiempo. La modernidad occidental tiende a creer que el futuro que aún no ha llegado será mejor que el presente, mirando al pasado como algo que hay que superar.

 

Siendo una civilización antigua, China no está exclusivamente preocupada por un futuro que necesariamente lleve progreso, ya que se considera a si misma como una alternancia entre subidas y bajadas. El tiempo pasa pero no tiene que ser un avance hacia otro paso cualitativamente discontinuo, como los dos estudios monumentales de la historia china – Memorias históricas de Sima Qian (135 ac- 86 ac) y El Espejo completo para ilustración del gobierno de Sima Guang (1019-1086)- lo demuestran, es una repetición de los mismos patrones.

 

A través de su larga historia, China experimentó momentos de gloria (las dinastías Tang y Song) pero también muchos momentos dolorosos de decadencia: el final de la dinastía Ming con el suicidio del joven emperador Chingzen (1611-1644) o la larga agonía de imperio Qing que anticipó Cao Xueqin (1715-1763) con la previsión de un verdadero genio.

 

El Romance de los tres reinos de Luo Guanzhoong, otra verdadera obra maestra de la literatura china escrita en el siglo XIV, es una referencia obvia al ritmo cíclico de la historia china: “El mundo bajo el cielo, después de un largo periodo de división, tiende a unirse; después de un largo periodo de unión, tiende a dividirse”.

 

La interpretación de una realidad esencialmente contradictoria, la ilustración que, en una concepción cíclica del tiempo, el pasado también puede ser el futuro, el diagrama del yin-yang puede simbolizar la unión orgánica entre el este y el oeste.

 

En esta perspectiva, el oriente y occidente, como el yin y el yang, no deberían ser interpretadas como dos bloques completamente externos, pero como dos polos activos que se complementan y nutren el uno del otro.

 

Para los antiguos griegos que dieron a Europa su base intelectual y también para la china antigua, la civilización ha sido formada por oposición contra los bárbaros. Los bárbaros fueron los degradados en una humanidad dividida.

 

En el mundo actual de una interdependencia sin precedentes, el contraste entre oriente y occidente permite que los contornos de sus respectivas identidades aparezcan con claridad, pero a un nivel más alto de conciencia, las diferencias no son lo que separa sino lo que hace posible un universalismo concreto. 

 

Las identidades culturales, contrariamente a las fantasías globales, sí existen y se les debería  permitir florece. Sin embargo, en sus formas más consumadas, son la realización de que prosperan tanto desde la reinterpretación de las tradiciones que las hicieron lo que son pero también de la igualmente valiosa existencia del otro.

 

En otras palabras, la uniformidad y la alteridad pueden entenderse como otra variación del principio del yin-yang; no existen absolutamente por sí mismos pero solo a través de sus interrelaciones.

 

Cuando la China renaciente del siglo XXI propone al mundo la visión de “una comunidad de destino para la humanidad”, está reinterpretando el antiguo concepto del da tong, pero , al mismo tiempo, asume que el oriente y el occidente, como el yin y el yang, pueden intercambiar ideas y conceptos infinitamente.

 

El “efecto de la Ruta de la Seda” no es un intercambio de bienes a través de un objetivo de geografía física, sino es la constante transformación de oriente y occidente cuando sean lo suficientemente sabios para apreciar su vital e inherente interconexión.

 

David Gosset es fundador del Foro Europa-China (2002) y de la Iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda (2015). El ha contribuido con este artículo exclusivamente para China Watch.

Artículo publicado en China Daily, 10 agosto de 2018.