Opinión

Patricia Castro Obando


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2018/10/25"Lo mejor está por venir"

Ocho universidades chinas en dos ciudades forman parte de una nueva etapa de vinculación académica que ha emprendido la Pontificia Universidad Católica del Perú con China, incluyendo contactos con las dos universidades más importantes del país asiático, la Universidad de Beijing y la Universidad Tsinghua. La delegación de la PUCP, que visita Beijing y Shanghai por diez días, está integrada por el rector Marcial Rubio, el director del Instituto de Ciencias de la Naturaleza, Territorio y Energías Renovables, Augusto Castro, y el director del Instituto Confucio, Rubén Tang. Para el doctor Rubio se trata de su cuarta visita a China que esta vez multiplicada por dos estancias resulta ocho, un número de buena suerte en la tradición china.

El rector Marcial Rubio en Beijing.

El rector Marcial Rubio en Beijing.

 

- Dr. Rubio, ¿qué distingue esta cuarta visita de las anteriores y cómo define esta nueva fase de vinculación con las universidades chinas?

Lo que he visto en China es un fenómeno de desarrollo significativo en todos los términos, servicios, calidad de vida, espectacularidad de la construcción y el urbanismo. La dramática transformación de China es sumamente interesante para nosotros. En relación a la vida universitaria, noto que hay un creciente interés de las grandes universidades chinas por vincularse a América Latina y otros lugares del mundo, así como nosotros estamos interesados en China. Esa es la base de nuestra visita. Hemos venido para estrechar vínculos y establecer cooperación.

- ¿En qué ha consistido el programa de visitas en Beijing?

Hemos tenido conversaciones con cuatro universidades chinas: la Universidad de Beijing, la Universidad Tsinghua, la Universidad de Ciencias Políticas y Leyes de China y la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing. (En Shanghai el tramo comprende a la Universidad de Ciencias Políticas y Leyes del Este de China, la Universidad de Ciencias Políticas y Leyes de Shanghai, la Universidad de Shanghai –donde está dictando el profesor Antonio Zapata-, y la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai). También hemos visitado Hanban, la entidad central de los Institutos Confucio, con la cual tenemos una relación estrecha a través de una sede en nuestra universidad, y hemos establecido una relación cercana con la Embajada del Perú en China.

En la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing.

En la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing.

 

- ¿Cuáles son los resultados de este primer tramo?

Principalmente hemos firmado un convenio que tiene que ver directamente con temas de ingeniería química y hemos avanzado en la posibilidad de trabajar juntos en las áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Ahora todo es cuestión de identificar proyectos concretos, presentarlos y empezar a trabajar. (Con el embajador Luis Quesada) tenemos ideas concretas para trabajar entre la Embajada del Perú en China y nosotros y así desarrollar la vinculación.

- ¿Cómo se alcanzó el acuerdo de ingeniería química con la Universidad Tsinghua?

Hubo una visita de ellos al Perú y conocieron nuestro trabajo. Hay cosas interesantes que quieren explorar en un plano de laboratorio y muy científico con proyección hacia la empresa. Ellos están trabajando combustibles derivados de vegetales, y nosotros también hemos desarrollado ese tipo de investigación en productos orgánicos y tenemos la experiencia. De tal manera que ese es un primer punto que nos interesa profundizar a ambas partes.

Convenio con la Universidad Tsinghua

Convenio con la Universidad Tsinghua

 

- En su opinión, ¿en qué temas es posible potenciar la cooperación?

Depende mucho de las áreas. Hay áreas como las ciencias exactas y las ingenierías en las cuales tienen que ser proyectos que se conducen a resultados operativos, empresariales, mejoras, procesos de naturaleza física, química o de organización, como queremos hacerlo con la Universidad Tsinghua. Nosotros en el Perú tenemos algunas ventajas como nuestra Amazonía, una gran variedad de climas, hay una riqueza enorme para explorar y estudiar juntos.

- ¿Qué proyectos se han planteado con la Universidad de Beijing?

Con esta universidad estamos en el área de humanidades y ciencias sociales, a partir de un convenio antiguo que permitió las visitas de profesores y alumnos. La idea es buscar una actualización de este intercambio y encontrar puntos comunes de investigación que puedan ser interesantes tanto en China como en el Perú. El propósito de este intercambio es la necesidad de crear estos vínculos para que después, nuestros profesores y alumnos (que posteriormente se convertirán en profesores o investigadores) y los de ellos puedan vincularse directamente, producir el intercambio y mantenerlo, indispensable en el campo académico que complementará el político, el económico y el social.

Con la Universidad de Beijing

Con la Universidad de Beijing.

 

-¿Cómo ha visto el desarrollo de las humanidades?

He notado que aquí, como sucede con nosotros en nuestra universidad, hay un interés por el desarrollo de las humanidades, entendiendo que forman parte de los ladrillos que construyen el espíritu humano. Hay en otros lugares del mundo un creciente olvido de estas disciplinas espirituales porque se cree que todo se arregla con tecnología. Nosotros creemos que la tecnología tiene su sitio y el espíritu tiene el suyo. Es tan absurdo poner la tecnología y quitar el espíritu, como viceversa. Hay que constantemente integrar estas dos cosas. Para nosotros este diálogo espiritual y tecnológico es fundamental. En esto coincidimos con la Universidad de Beijing.

-En base a esto, ¿cuál es la propuesta que brinda su universidad?

Ese es un tema que nosotros debatimos en la universidad y que condiciona qué enseñamos, cómo lo enseñamos y con qué alcances. Y que se transforma muy rápidamente por el avance del conocimiento. En general, nosotros queremos un estudiante que tenga cuatro grandes áreas de formación que sean como ventanas a la realidad: las ciencias exactas, las humanidades, el arte y el conocimiento científico social. Son cuatro áreas muy distintas entre sí pero al final complementarias, como ventanas que se pueden abrir. Por ejemplo, nosotros formamos a ingenieros de minas que saben que no pueden entrar a zonas de comunidades ancestrales arrasando todo con un tractor. Todo esto es un conocimiento global, es el contenido de la formación que reciben nuestros alumnos.

Egresados PUCP en Beijing reciben a la delegación.

Egresados PUCP en Beijing reciben a la delegación en restaurante peruano PachaPapi de los hermanos Chía.

 

- ¿Cuál debe ser el perfil del egresado PUCP inmerso en la globalidad?

Nosotros creemos que nuestros estudiantes deben ser peruanísimos en la raíz y universales en la fronda del árbol. No puedes ser un desarraigado en el mundo contemporáneo porque eres nadie. Tienes que tener tu raíz, y sobre esa raíz, que es tu cultura y tu identidad, construyes un florecimiento universal. ¿Cómo va a ser ese florecimiento? Ya depende de los esfuerzos de cada uno. Lo que tiene que quedar claro es que está enraizado en el Perú, pero el Perú no es el ombligo del mundo, también está China, y tantos otros lugares. Un egresado debe tener un alto nivel de escritura y lectura, saber comunicar sus ideas, además del empuje para seguir aprendiendo que le asegura un camino de progreso. Mi tarea como rector es dar a mis estudiantes y profesores la posibilidad de que abran sus ventanas al mundo y florezcan internacionalmente.

El rector y su esposa en un tramo de la Muralla China.

El rector y su esposa avanzando en un tramo de la Muralla China.

 

- A partir de su experiencia de vida, ¿cuál es el camino más seguro para alcanzar las metas tanto profesionales como personales, dos ámbitos que se complementan?

El próximo 4 de julio a la medianoche termino mi gestión, ya voy contando para atrás. No soy paradigma para nadie. A mí me parece que en la vida siempre hay que buscar avanzar y mejorar, para no retroceder y empeorar, y todo esto hacerlo reflexivamente. Es necesario tener unos principios de vida que deben ser muy pocos pero sólidos y se deben seguir lo más posible. Hay que tener conciencia de los propios defectos, estudiarlos y corregirlos, así como de los errores y las caídas. Yo creo que no se es feliz si no se es solidario. Mis maestros jesuitas del colegio me enseñaron que “lo mejor está siempre por venir”. Y creo que dentro de todos los avatares de la vida, se debe pensar que siempre se puede salir de una ola para volver a la paz del océano.

En la Universidad de Beijing con el rector Marcial Rubio y el Dr. Augusto Castro.

En la Universidad de Beijing con el rector Marcial Rubio y el Dr. Augusto Castro.


Publicado en El Comercio, 22 de octubre de 2018.